| Everest, Mayo
8 2001
Por: Juan Pablo Ruiz Soto
El 29 de Abril subimos al C.1, Marcelo,
Piqui (Nelson), Gacela (Gonzalo), Langostino (Miguel)
y yo.
También subieron Ang Nuru,
Cancha y Nima, nuestros sherpas porteadores de altura.
Para Gacela y Langostino el proceso de aclimatación
fué duro, pues era la primera vez que ascendían
al C.1; alcanzaron los 7060 metros del Collado Norte
y después de unos minutos de descanso, iniciaron
el descenso hacia el C.B.A. Ellos estarán
retomando el camino al C.1 en dos o tres días,
y ya podrán pasar la noche allí.
El resto de nosotros, colombianos
y sherpas pasamos la noche en el C.1. Yo dormí
mejor que cuando con Manolo, Paiton y Fercho armamos
este campamento días atrás; esa noche
no dormí más de 10 minutos seguidos.
Pero esta vez, mejor aclimatado, logré conciliar
el sueño dos o tres horas.
Al día siguiente, según
lo planeado, debíamos subir al C.2 y los
sherpas intentarían llegar al C.3. Amaneció
despejado y sin viento, y los sherpas, animados,
salieron antes de las siete de la mañana.
Nosotros desayunamos un Ensure en leche con cereal
y nos pusimos también en marcha.
Piqui nos sorprendió al no
recibir su parte de Ensure que tanto le gusta y
cuando nos poníamos las botas y los crampones,
nos dijo que sentía rebote y náuseas
y que no tenía ánimo de acompañarnos;
Piqui ha sido el que siempre nos anima para avanzar
en la Montaña, su decisión nos sorprendió
y entendimos que debía sentirse realmente
indispuesto. Dos días después el Yaktor
nos tranquilizaría diciendo que "Lo
de Piqui es cuestión de tiempo, debe mejorar
su adaptación a la altura, pues la gripa
que tuvo la semana pasada aún tiene efectos
en su adaptación".
Salimos rumbo al C.2 y acordamos
que Piqui nos esperaría en la carpa. El clima
pronto cambió y espesas nubes que venían
del norte cubrieron la Montaña; sólo
nieve y un pertinaz viento serían nuestra
constante aquel día. Sobre la cuerda fija
podíamos ver, mientras avanzábamos,
a los miembros de una expedición comercial
y unas ocho personas más.
La ruta es una rampa de hielo y
nieve de unos dos kilómetros de largo, que
cubre una diferencia de 500 metros, aproximadamente;
la subida fue lenta y fría, la nieve polvo
golpeaba incesantemente en la cara.
Al llegar a los 7.400 metros encontramos
el depósito que había dejado Fercho;
había una carpa de altura, una estufa, dos
balas de gas y dos estacas. Marcelo tomó
las dos balas de oxígeno que traíamos
desde el C.B.A y yo cargué lo que había
en el depósito. Nos tomó dos horas
ascender los 200 metros de diferencia de altura
con esta carga. En el camino encontramos a los sherpas,
que nos comentaron que habían subido hasta
7.700 metros; el viento y la nieve no los habían
dejado continuar.
A las 2 pm llegamos con Marcelo
a 7.500 metros, donde está ubicado el C.2
de la expedición comercial, allí saludamos
a Jaime, un guatemalteco que asciende con esta Expedición.
Iniciamos con Marcelo la construcción de
una plataforma para nuestro depósito y me
entretuve un momento al descubrir restos de una
antigua carpa, dejé mi morral y volví
a lo de la carpa.
No pasaron más de cinco minutos
cuando me acordé que en mi mochila tenía
un litro de agua tibia con minerales y pensé
compartirlo con Marcelo en medio de esta intensa
nevada. Cuando regresé al punto donde había
dejado la mochila, no había nada!!!!, una
ráfaga de viento la había empujado
pendiente abajo. No podía ser.
La carpa, la estufa, las balas de
gas, las estacas, - esto entre lo comunal -, y entre
lo mío, mi chaqueta corta-vientos que hacía
unos minutos la había cambiado por la de
plumas porque hacía mucho frío, la
cámara digital, que estaba en el bolsillo
de la chaqueta, mi linterna frontal y las gafas
de tormenta que no se empañan. Tenía
ganas de llorar.
El morral cayó unos 1.000
o 1.500 metros pared abajo, nada qué hacer.
Desconsolado y de mal genio, subí para ayudar
a Marcelo a terminar con lo del depósito,
que ahora sólo tenía dos balas de
oxígeno. Marcamos el lugar con banderas de
Manantial para ubicarlo más adelante, pues
se espera que siga nevando copiosamente los próximos
días.
La mayor frustración, además
del equipo, era el esfuerzo y el trabajo perdidos;
primero Fercho porteando todo a esa altura, y nosotros
ese día habíamos entregado todo para
llegar allá pues el clima estaba imposible,
las condiciones fueron extremas, y sin embargo lo
habíamos hecho. Ahora sólo teníamos
dos botellas de oxígeno y, bueno, habíamos
logrado aclimatar, que es clave. Tantas veces que
le hemos dicho a los amigos que la Montaña
es una cuestión de paciencia y perseverancia;
qué difícil aplicar ahora esta verdad.
Bueno, ahora debemos nuevamente
hacer ajustes a la Estrategia para continuar. En
principio, Manolo, Paiton (Roberto), Fercho, Marcelo
y yo, bajaremos al C.B. a 5.200 metros a recuperar
fuerzas y alistarnos para intentar cumbre entre
el 10 y el 15 de Mayo. Mientras tanto, Gonzalo,
Nelson, Miguel y el Doctor se quedarán aclimatando
en el C.B.A. y coordinando con los sherpas comandados
por Ang Nuru el abastecimiento de los Campos 2 y
3. Tenemos la seguridad de que estamos haciendo
nuestro mejor esfuerzo y que cada uno de los miembros
del equipo está trabajando con toda su voluntad
con el propósito de alcanzar el objetivo
colectivo. |