Las brujas son personajes conocidos universalmente. Las brujas tolimenses son únicas, absoluta, original. Sobre las brujas abundan "los cachos" en la ciudad, pueblos y veredas.
La bruja tolimense es totalmente diferente a la europea. Sus diferencias son notoriamente conocidas: no es la vieja flacuhenta y desdentada; no usa sombrero ni cururucho, ni cabalga por los aires sobre una escoba. Tampoco celebra el aquelarre.
La bruja tolimense es una mujer joven y hermosa que tiene pacto con el diablo, vuela de noche y se transforma en pava o pizca.Las brujas de la región se reúnen en un claro del bosque, sobre una loma solitaria, limpia de vegetación; generalmente es un peñón calcáreo en un limpio de la llanura denominado "el peñón de las brujas", a altas horas de la noche para recibir órdenes de su jefe Lucifer y obtener en la entrevista las noticias que su profesión les exige, ya sean como hechicera o como curanderas.
Las brujas del Tolima Grande no le causan la muerte a las personas. Sus maldades van implicadas con la hechicería cuando refiera a los males de amor o a la chismografía entre vecinos y personas conocidas.Por eso durante las guerras civiles, cuando se carecía de medios de comunicación rápida, la mayoría de los mensajes o noticias que se obtenía, la suministraban las brujas por medio de ardides y astucias oportunas.Hubo muchos lugares donde fundaron sus escuelas bien organizadas, dirigidas por las brujas viejas que iban dejado la profesión a causa de su edad y su gordura.
Enseñaban a las jovencitas a volar, a preparar menjurjes y a aprenderse de memoria los rezos para su transformación.Cuando alguna bruja tenía que cumplir la misión de visitar una residencia para chuparle la sangre a alguno de sus huéspedes, se oía el aleteo de un ave luminosa que caía pesadamente sobre el limatón de la casa que en su mayoría era de palma o paja, de allí en forma de pava o gallina entraba a las vigas, y finalmente caían al suelo o piso de la habitación para localizar a la víctima que iban a chupar.
Muchas personas aprendieron a capturarlas de varios modos: cuando oyen el aleteo sobre la cumbrera de la casa, alguien grita dentro: "sábado, día de la virgen vení mañana por sal". Al siguiente día indefectiblemente llega la mujer a pedir en préstamo una porción de sal. Otra forma es la de pegar en todo el aposento, granos diminutos de mostaza para que mientras el ave se entretiene picoteando, los habitantes de la casa se apresten a amarrarla. Una tercera fórmula es la de engarzar en las vigas unos calzoncillos volteándoles una manga. Así la bruja llega a voltear juntas mangas y los pantaloncillos siguen trocados; repite la operación, hasta que amanece, y al despertar, los dueños de casa la capturan.
Las brujas viejas, que no volvieron a volar se dedicaron a la hechicería, a la cartomancia y a la superstición: leen la ceniza del tabaco y del cigarrillo, interpretan el cuncho del café; venden el elíxir de la vida y del amor; preparan pomadas. etc..En esta era presente, la bruja que vuela ha desaparecido de muestro medio en forma de pizca , porque las construcciones modernas de muchos pisos y luces de mercurio le impiden caer a las azoteas iluminadas; además, el vuelo de una gallinácea no alcanza a trasmutar las elegantes cúspides de las residencias. |