Algunas personas opinan que es un trasgo montaraz que habita en unas enormes cuevas, en compañía de fieras y alimañas repugnantes. Se alimenta de helechos y musgos. Sale a la hora vespertina gruñendo como un cerdo y si se encuentra animales mansos los deja señalados con los colmillos que posee.
A los niños los persigue para asustarlos, pero no para hacerles mal.
Otras personas consideran que es un espanto con millones de años, ya que la conformación física es la de un animal antediluviano. Su representación es simbólica se acostumbró desde la Conquista, por eso dicen que es de procedencia española, ya que los misioneros la hacían desfilar en las grandes festividades, principalmente en las procesiones del Corpus Crhisti, para demostrar a los penitentes los peligros de la gula. Desde esa época nació la expresión: "Come más que una Tarasca".