Nació en Armero el 20 de agosto de 1.973, hija mayor de Alvaro Enrique Sánchez y de Aleyda Garzón. Sus estudios primarios los realizó en una escuela del municipio y para cursar el bachillerato ingresó al Colegio de la Sagrada Familia, como el colegio estaba ubicado en el barrio 20 de julio podía desplazarse entre su casa en el barrio Santander y la de sus abuelos paternos, a quienes visitaba con mucha frecuencia.
Es recordada por profesores y compañeros como una estudiante dedicada, amante de hacer las cosas bien, responsable con sus compromisos y con buena aceptación entre compañeros. En 1.985 cursaba el sexto grado y estaba preparando sus últimos exámenes cuando sobrevino la avalancha del Volcán Arenas del Nevado del Ruiz.
El 13 de Noviembre, cuando se encontraba en su casa en compañía de su padre, su hermano y una tía materna, les sorprendió la hirviente avalancha de lodo y piedras. Su padre con la vitalidad que lo caracterizaba, lanzo a su hermano por sobre una tapia para salvarlo, pero no logró hacer lo mismo con Omayra, padre e hija quedaron atrapados por el lodo. El padre totalmente sumergido y la hija consumida casi hasta el pecho, de una forma tal que fue imposible rescatarla a pesar de los ingentes esfuerzos de muchas personas. La niña decía que "tocaba con sus pies en el fondo del charco el cuerpo de su tía ".
El miércoles 13 de Noviembre comenzó la niña su agonía dando muestra de excepcional serenidad. Consciente de su situación, ella con tranquilidad y entereza que siempre la caracterizó, tomo las cosas con un coraje desconcertante que le permitió compartir con los socorristas, periodistas y demás personas que la rodeaban, a quienes expresaba su urgencia de que la rescataran para no faltar a su examen. De esta manera, logró conmover a quienes por uno y otro medio de comunicación se enteraban de la situación vivida desde el miércoles 13 de noviembre hasta el sábado 16, día en el cual por sed y agotamiento se produjo su deceso.
Durante 14 años transcurridos su nombre ha inspirado a compositores, poetas, periodistas y escritores; Omayra se ha constituido en el símbolo de la tragedia. |